Por fin, después de varios meses de falta de inspiración y tal vez un poco de incertidumbre, me daré ánimos para empezar a escribir. Ahora que iniciamos oficialmente la producción y que el documental se siente un poco más orientado, me gustaría inaugurar esta postergada bitácora escribiendo un poco acerca del origen del proyecto.
El Origen
La idea brotó por ahí de abril del 2007, inspirado por el paisaje cambiante que transcurría durante un viaje por carretera desde el Distrito Federal hacia la Riviera Maya.
Originalmente, los primeros esbozos del proyecto contemplaban la participación de Jorge Reyes en lo que sería una especie de concierto filmado en vivo, una idea no muy original, por cierto, pero que podría ser muy efectiva y, sobretodo, necesaria. Algo parecido a lo que habría hecho Pink Floyd con su película “Live at Pompeii” pero con sus peculiaridades y técnicas cinematográficas propias. Sergio García Michel lo hizo a principios de los 90, pero como admirador de la música de Jorge me dió la impresión de que no era suficiente.
Durante un buen tiempo la idea estuvo rondando en la lista de asuntos pendientes que resolver una vez que concluyeran ciertos compromisos y ocupaciones; y una vez que ciertas limitaciones fueran superadas.
A Jorge lo conocí personalmente a mediados de los 90. Al final de un par de conciertos tuve la oportunidad de hablar con él. La plática era muy elemental, yo en calidad de fan y él como artista considerado por su público. En una ocasión, con bastante amabilidad y paciencia se dio el tiempo para firmar un disco y para darme unos cuantos consejos valiosos sobre el camino que hay que recorrer en la industria de la música. Yo por aquel entonces tenía fuertes aspiraciones musicales y la carrera de Jorge era una gran inspiración. Las breves pláticas se repitieron un par de veces en los siguientes años y cada vez parecía recordar muy bien quién era yo.
Había pasado mucho tiempo desde esos encuentros y yo había dejado de seguir tan fervientemente su carrera. De cualquier forma, el proyecto me resultaba interesante. Cabía la esperanza de que se acordara de mí y de que le gustara el hecho de participar en algo así.
Poco antes de cumplirse dos años de ese viaje a la Riviera Maya me entero de la noticia. No fue en el periódico ni en la radio, un familiar cercano que conocía mi afición por su música me llamó por teléfono: “¿Te enteraste de que acaba de morir Jorge Reyes el fin de semana?”
A finales de febrero de 2009, más o menos dos semanas después de su fallecimiento, le organizaron un pequeño homenaje en la Fonoteca Nacional. Me pareció que era un buen momento para acercarme y hablar del proyecto. Habían cambiado drásticamente la naturaleza y la dirección que tomaría, pero sentí que ahora era más importante hacerlo.
Para que me dejaran entrar les hice creer a los de seguridad que era parte del equipo y me senté a esperar durante el montaje a que apareciera alguien con quien hablar al respecto. La persona indicada era Ariane Pellicer, viuda de Jorge. Unas dos horas más tarde apareció y, aunque no parecía estar en las mejores condiciones para hablar al respecto, me acerqué. Fue bastante accesible, considerando que había perdido dramáticamente a su pareja 15 días antes, que seguramente tenía muchas presiones y que, además, lidiaba en ese momento con algún problema importante en la organización del evento. Al abordarla preguntó:
- “¿Y tú quién eres?”
- Me presenté adecuadamente y le comenté: “Sé que no es el mejor momento, pero me gustaría hablar contigo sobre un documental que quiero hacer sobre Jorge”
- A lo que contestó sin gran entusiasmo y seguramente más enfocada en los problemas que tenía en frente: “Me interesa, anota por favor mi número de teléfono y hablaremos más adelante”
Para ese entonces ya había repasado minuciosamente mi colección de unos 15 CD’s de Jorge Reyes, entre ellos el que me había firmado, había leído una cantidad importante de información en la red y había escuchado unas cuantas entrevistas que le habían hecho durante su carrera. Con la ayuda de Julieta, diseñadora de producción, me dediqué a armar una pequeña carpeta que contenía información sobre el proyecto titulado ya “El Encantador de Serpientes” y se la mostramos a Ariane. Le gustó bastante la idea y desde entonces nos ha abierto las puertas de su casa y nos ha apoyado bastante para reunir información.
Buscando financiamiento, el proyecto pasó sin mucho éxito por un par de convocatorias, intentos fallidos por empezar la producción y ciertos momentos de frustración. Ahora que han pasado casi cuatro años y se han reunido las condiciones para empezar el rodaje, hemos dado un paso importante en la evolución del Encantador y comenzamos una nueva etapa. Sé que no estamos nada cerca aún de la conclusión, pero creo que vale la pena hacer un recuento de lo que ha pasado en los últimos años para tener una mayor comprensión del lugar en donde nos encontramos en este momento.
Luis